Vivimos en una eterna incertidumbre, y la única forma de asumir esa incertidumbre es a través del arte.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

El miedo lleva a la ira.

Del dulce color del mundo.
De las mañanas retiradas al silbido del viento sordo. 
De todo el conjunto de miradas que se coleccionan con los años. 
De todo eso, solo me queda el miedo. 
Cruel, distante, frío. 
El terror a la vida. 
El "es cobarde vivir, lo es más morir" que se escapa en susurros por cada esquina. 
Alertando la duda del qué hacer. 
Convirtiendo esa debilidad, en un trágico suicidio a mis pensamientos. 
Sobrevolando el perímetro de mis cicatrices. 
Tan irónico. 
Tan triste. 
Tan rápido y certero, como la propia vida. 
La vida que duele. 
Que duele y corta. 
La vida que te mira, y se burla. 
Esa que formatea tu disco duro.
Y que te cambia las pilas, para que un día, no puedas llegar a tiempo. 
Y simplemente, te apagues. 



Haremos como que no pasa nada.